Agricultura ecológica

-No hay futuro en el campo-, esta afirmación se escucha con frecuencia entre algunos agricultores en vista de los cambios de la Política Agraria Común (reducción de subvenciones y cupos) y los bajos precios con los que son pagadas las cosechas. Cada vez se hace más difícil continuar con el sistema de explotación agrícola que en los últimos años se había llevado a cabo en los campos.
Parece necesaria una reconversión de este sector para que las pequeñas explotaciones no se abandonen y, en consecuencia, los núcleos rurales no acaben despoblándose por completo.
Algunas iniciativas, como la agricultura ecológica, podrían ser una alternativa al modelo de agricultura que actualmente se lleva a cabo.
La agricultura ecológica es una forma de cultivo que persigue la obtención de alimentos de la forma más natural posible. Esto significa que se minimiza en lo posible el uso de productos químicos de síntesis y organismos genéticamente modificados para fertilizar o combatir plagas y enfermedades. Fomenta la utilización de los recursos localmente disponibles. El objetivo es hacer de la agricultura un sistema sostenible y equilibrado, al contrario que la agricultura que actualmente se viene llevando a cabo de forma generalizada.
Esta técnica trae ventajas en términos nutricionales para la salud, recursos hídricos de los suelos y es un bien precioso para el buen funcionamiento de los ecosistemas.
Un poco de historia.
Hasta el siglo XIX la agricultura era una práctica, en general, poco nociva par el medio ambiente y, en la mayoría de los casos, era beneficiosa para la diversidad de la zona concreta.
Es a partir de la década de los 50 del siglo XX cuando el uso de pesticidas comenzó a surgir. En un principio se pensó que era una fantástica solución para evitar las enormes pérdidas anuales de cosechas, debido a las plagas de insectos, hongos y hierbas dañinas que comenzaban a aparecer con la agricultura extensiva e industrial.
Con el tiempo se observó que los suelos de las áreas dónde eran aplicados estos productos químicos comenzaban a empobrecerse a ritmos alarmantes.
Desde entonces se inicia una “lucha” en contra del uso de estos productos. Técnicos y científicos trabajan con el objetivo de mejorar, cada vez más, las técnicas agrónomas con métodos de cultivo naturales y respetando al suelo como organismo vivo. La fertilidad del suelo y el equilibrio de ecosistemas son la llave de la agricultura ecológica.
Esta nueva concepción de la agricultura se vio además impulsada por los gobiernos de los países desarrollados que necesitaban conseguir un valor añadido para su producción agrícola, ante la competencia de los países en desarrollo.
Ventajas del modo de producción ecológico.
Agricultores ecológicos demuestran en todo el mundo desde hace tiempo que estos métodos son capaces de producir productos agrícolas de una forma más sostenible y saludable.
La agricultura ecológica:
• Produce alimentos saludables, ricos en nutrientes y sabrosos.
• Protege la salud de los agricultores.
• Fertiliza la tierra y frena la desertificación.
• Favorece la retención de agua y no contamina los acuíferos.
• Fomenta la biodiversidad.
• Mantiene los hábitats de animales salvajes.
• No desperdicia energía.
• Preserva la vida rural y la cultura campestre.
• Es socialmente más económica.
• Permite una verdadera seguridad alimentaria.
• Impulsa la creación de puestos de trabajo dignos.
• Devuelve al agricultor la gestión de sus tierras, sin dependencias.
El comercio de la agricultura ecológica.
Se pude contribuir al buen funcionamiento de los ecosistemas, no solo practicando agricultura ecológica, sino también consumiendo productos procedentes de este tipo de cultura.
La agricultura ecológica certificada garantiza a los consumidores la posibilidad de escoger alimentos sin residuos de pesticidas, mejores para la salud humana y para el medioambiente.
Actualmente, los productores de agricultura ecológica están sujetos a rigurosas medidas de control, garantizando que se ha minimizado en lo posible el uso de productos químicos en su cultivo, que son producidos de una forma totalmente natural y que provienen directamente del productor.
La falta de divulgación puede llevar a las personas a consumir determinados alimentos que, por equivocación y guiándose por el nombre comercial o rótulo, parezcan ecológicos. Es por eso que existe un logotipo certificado que garantiza que los alimentos son realmente biológicos.
Todos los alimentos que incluyan los prefijos “Bio” o “Eco”, o que digan provenir de la agricultura ecológica que carezcan de este logotipo no son productos garantizados.
En España, el control y la certificación de la producción agraria ecológica se lleva a cabo principalmente a través de Consejos o Comités de Agricultura Ecológica territoriales, que son organismos dependientes de Consejerías o Departamentos de Agricultura de las Comunidades Autónomas, o directamente por Direcciones Generales adscritas a las mismas.
El Consejo de Agricultura Ecológica de Castilla y León es el encargado de aplicar y desarrollar las disposiciones contenidas en el Reglamento Comunitario Europeo 2092/91 y las Normas de Producción de la Agricultura y Ganadería Ecológicas (principales normas que regulan esta materia), en el ámbito territorial de Castilla y León.
Controversia.
La agricultura ecológica se muestra como una posible alternativa para las pequeñas explotaciones que, por unos motivos u otros, están en un proceso de reconversión.
El abandono de las actuales explotaciones y, por ende, de los núcleos rurales en el futuro, puede ser frenado si se le da la suficiente importancia desde las administraciones públicas y éstas impulsan e informan convenientemente a los agricultores y consumidores de las ventajas y posibilidades que ofrece la agricultura ecológica.
Pero no se debe olvidar que se trata de productos de consumo humano y, por tanto, son los consumidores los que acabarán decidiendo si esta forma de explotación es viable.
Casi todo el mundo al ser informado de las ventajas de los productos ecológicos opina que preferiría consumirlos antes que otros que no lo son. El problema llega cuando el consumidor compara los precios del mismo producto en su versión ecológica y su versión estándar. En muchas ocasiones los precios son demasiado desequilibrados y, el consumidor, lo tiene claro, busca sobre todo buenos precios. Es por eso que los productos ecológicos en muchas ocasiones se consideren productos de lujo que unos pocos pueden permitirse pagar.
También hay que aclarar que, si bien la producción de productos ecológicos puede ser rentable, por el momento, no es suficiente para satisfacer todas las necesidades alimentarias que la agricultura industrial está ahora llevando a cabo.
Quizás por estas contradicciones parece que la agricultura ecológica, pese a su gran impulso inicial, está perdiendo interés por parte de las administraciones públicas, pese a que, como ya se ha indicado, puede ser una alternativa para la preservación y el desarrollo del mundo rural.
Más información en:
- http://ec.europa.eu/agriculture/qual/organic/index_es.htm
- http://www.mapa.es/es/alimentacion/pags/ecologica/castilla-leon.htm

